Uy, qué abandono

Jo, perdonadme, pero es que vivo sin vivir en mi  (ni en mi casa) y se me está yendo un poco la olla con los tiempos.

Os cuento mi vida que para eso es mi blog: como soy un poco inútil/dejada/no lo he necesitado hasta ahora, he empezado a una edad algo tardía para lo que viene a ser la media, a sacarme el carnet de conducir. De hecho empecé hace casi dos años, aprobando el teórico, dando alguna que otra práctica, pero entre niña, curro, enfermedades y escayolas ( y falta de pasta cuando no estaba el resto de conjunciones armonizadas) he tenido que ponerme seria conmigo misma y me he retirado a 600km de mi casa, es decir, a casa de mis padres, con el firme propósito de sacarme de una puta vez el carnet de conducir.  Mis padres viven en un pueblo de Cádiz, y por aquí ya me llaman “Mi Jaca” porque me paso el día entero camino de Jerez a hacer las prácticas.

Sueño con cambios de marchas.

Sueño con embragues.

Sueño con mantener el embrague en un sitio donde no se me cale el coche

Sueño con no pisar las líneas de los carriles de las rotondas.

No me sé los nombres de las calles de Jerez, sólo sé a que velocidad debo circular por cada una de ellas.

Estoy histérica, en resumidas cuentas.

Eso sí, me lo estoy pasando como nadie. Entre el profe que es sevillano, con humor de la bbc como me gusta a mi la gente, la gente que estoy conociendo en las prácticas cuando coincidimos más de uno en el coche, las risas que nos echamos por cualquier cosa, y el buen ambiente ( y que a la inútil le empiezan a salir las cosas), la verdad es que luego los voy a echar de menos seguro.

Con las mismas, llevo desde el 20 de marzo ( no cuento los días, no) sin echar un polvo porque marido no está, y claro, ando que me subo por las paredes de las ganas de contacto físico que tengo.  Y de rabo, sí. Menos mal que ya viene mañana y nos podremos desquitar…en la playa o dentro del coche, porque en casa de mis padres con la niña y las paredes de papel y las camas que chirrían, es todo un espectáculo. Quiero decir, que eso me han contado. Así que mañana me lo llevaré de cena, me emborracharé ( ya, se supone que era un “le” en vez de un “me”, pero sé lo que pasa)  y luego evitaremos procesiones hasta encontrar un sitio tranquilo donde ponernos al día. Que oye, después de 12 años de relación este momento emocionante adolescente es hasta excitante. Que me voy a poner minifalda y todo.

Otro de los motivos por los que no he escrito antes es porque la silla en la que me siento es super incómoda. Y me da para estar sentada veinte minutos antes de que se me cargue la espalda o se me quede el culo como una tabla. Y con esos dolores es difícil centrarse en escribir guarrerías, os lo prometo.

El otro día tuve un sueño erótico. Por la falta de sexo, supongo, pero lo que me hizo gracia en si fue con quién tuve el sueño: Con el técnico de Telefónica que me arregló la adsl el año pasado. Tuvo que venir a casa, sin exageraros, unas quince veces durante el verano pasado. De hecho ahora cuando nos encontramos por la calle (es el técnico de mi zona, claro), nos saludamos por el nombre.

El señor técnico está bastante buenorro, y tiene unos ojos verde aceituna muy bonitos. En mi sueño nos encontrábamos en las escaleras de un edificio, y me decía “oye, echamos un polvo? Pero sin compromiso ni nada no te creas que te voy a llamar después”, oye, y me pareció tan sincero y convincente que me lo follé allí mismo en las escaleras con su cartelito de telefónica colgando de l camiseta y todo.

¿Habéis follado alguna vez en unas escaleras? Es muy incómodo. Yo lo he hecho varias veces, en casa de mis padres (la de Madrid, no esta), porque entre el bajo y el primer piso hay una especie de entreplanta en la que no para el ascensor, no hay ni puerta de acceso, vamos, por lo que si viene alguien y no le da por subir o bajar por las escaleras, no se entera nadie de las perversiones ahí ocurridas. Y oh, cielos, no sé el resto de vecinos, pero yo he hecho muchas guarrerías en esas escaleras, incluida mi primera mamada chispas. Qué bonitos tiempos aquellos en los que clavarte peldaños en la espalda o las rodillas no significaba tres días de dolor de riñones.

Bueno, que en realidad no tenía nada especial que contaros, solo que sigo viva y que me acuerdo de vosotros, lectores. Volveré, espero que antes de regresar a mi nido, pero no lo aseguro porque no aguanto esta puñetera silla.

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