Martes por la mañana y la experiencia Karcher

Es que no sé si este par de experiencias me daría para dos posts diferentes, así que las uno.

Pese a lo maravillosa que parezco las 24 horas, soy una persona con un despertar terrible. Raro, muy raro es el día que me levanto de buen humor. Y buen humor no significa sonriendo, si no que sea capaz de dar los buenos días. Porque odio que me hablen nada más despertarme. Todo el que ha convivido conmigo más de una noche sabe que hasta que yo no digo la primera palabra, aunque sea un pequeño “sí” , no se abre la veda para poder hablarme. Me estoy acordando de los primeros días de convivencia con marido, que según me levantaba no paraba de trallarme la cabeza. Y encima habla muy rápido, lo que te hace poner el cerebro en modo “micromachine” (esto solo lo van a entender los lectores con cierta edad) para entenderle, y yo no podía. Entonces le miraba muy fijamente, porque además tampoco podía hablar porque mi cerebro aún no estaba despierto para articular palabra y solo pensaba en trasladarle por telequinesis o algo un “cállate o te estampo la cabeza contra la encimera” pero como acabas de empezar la relación y todo es idílico no es plan de ser una borde, hasta que ya un día supongo que tendría los ojos tan inyectados en sangre que se dio cuenta de que no era buena idea hablarme a primera hora. O llamaría a mi madre.

Total, que con ese buen despertar que tengo, lo que menos me apetece, por ejemplo, es hacerme una paja. Excepto los martes. Y aquí empieza el post en si. Desde hace como un año o algo así, los martes por la mañana me despierto salida como una perra ya haga frío, calor, haya follado la noche anterior o no. Es como algo mágico. Que sé qué día de la semana es nada más recobrar la consciencia por lo salida que voy.

Al principio no me hacía mucho caso a mi misma y mi salidez y aunque me levantaba de mejor rollo, no le vi beneficios claros al estado hasta que un día me desperté con la suficiente antelación como para ponerle remedio, es decir, hacerme una paja. Jo, yo creo que desde entonces son las mejores que me hago cada semana, es la de los martes por la mañana. ( no tengo días estipulados para hacerme pajas, no penséis que soy tan desequilibrada, pero esa desde hace unos meses se ha vuelto plato fijo en el menú) 

Creo que es la mejor porque las ganas aparecen nada más despertarme, por lo que es más fácil ponerle remedio; otras veces desde que empieza la salidez hasta que puedes ponerle solución pueden pasar horas, pero esto es inmediato; mi cerebro se pone automáticamente en marcha a pensar cerdadas, que para dar los buenos días no es muy rápido pero para esto anda on fire en día entero; como ya estoy en pelotas porque yo duermo desnuda y sin Chanel ( en verano por razones obvias y en invierno porque me compré en Ikea el edredón grosor “asar pollos en mitad de una Aurora Boreal” pero Móstoles no es Noruega, amiguitos) no necesito desnudarme más allá de meter la mano en las bragas, y como ya está todo dispuesto, el precalentamiento es mínimo. Todo son ventajas. Además, se pueden coger diferentes posturas, y he de reconocer que últimamente mi favorita es boca abajo, con la mano atrapada entre el colchón y mi coño y me basta mover los dedos despacito y suavemente para que a los dos minutos esté agarrando la sábana con la otra mano. Pero casi lo mejor de todo ( nada puede superar a un orgasmo), es que como ya he dicho antes me despierto antes de tiempo, por lo que puedo volver a quedarme plácidamente dormida otra vez un ratito más y eso es lo más mejor del universo, orgasmo+cabezadita para despertarse de buen rollo. Porque además, no sé si es normal o no, (creo que leí una vez un estudio que sí que lo es) que a las mujeres los orgasmos nos despiertan y por eso nos da por hablar después del coito, frente al sueño que os entra a los tíos. Yo si tengo solo uno (véase paja) si que me da bastante sueño, pero como mujer que en un polvo normal puede correrse de 3 a 5 veces ( yo no los cuento, mi marido sí, las noches “dedicadas” pone hasta un marcador en la mesilla) pues cuando acabo estoy que mi cerebro da saltos dentro de mi cabeza aunque mi cuerpo sí se compagine con el esfuerzo realizado. Pero yo soy de las que no hablo, le dejo que se de la vuelta y empiezo a pensar relatos que podría escribir hasta quedarme sopa. Esta parte también me jode mucho porque siempre se me ocurren unas ideas superchulas pero no tengo nada para apuntar y a la mañana siguiente no las recuerdo y yo sé que estoy perdiendo millones de euros de ventas de mi libro por no tener implantado un chip en el cerebro que registre todo y me lo pase a word por las mañanas. Joder, no creo que sea tan difícil inventar eso. Me ofrezco como betatester, pero en la versión compatible con OsX.

Va, ya vuelvo. Pues eso, que me encantan las pajas de los martes por la mañana. El resto de la semana me levanto con ganas de matar a la humanidad, pero los martes soy una mujer buenrollera (dentro de mis límites, a ver si os vais a pensar que me convierto en un teletubbie), por lo que supongo que mi compañero de podcast se alegrará de que sea el día que grabamos.

Venga, como no me ha quedado cortito, lo de la Karcher os lo cuento mañana, que os vais a reír.

3 thoughts on “Martes por la mañana y la experiencia Karcher

  1. La libretilla de la mesita de noche salva vidas. O las aplicaciones de móvil para apuntar cosas, que las hay a porrillo.

  2. Las pajas mañaneras son lo mejor que hay! A los varones nos pasa que a la noche hacemos una especie de “system reset” , porque al estar uno acostado la hemodinamica (el fluido de la sangre) es parejo , y si estamos bien de salud nos despertamos con una solida ereccion como para ablandar milanesas. Habitualmente me despierto en ese estado y me encanta ir a la cocina a tomar algun jugo, prender la tele, revisar el celular, etc , todo con mi mejor amigo al menos a media asta .. y lo mas interesante : chocandolo involuntariamente contra la mesa de la cocina, la puerta de el placard, alguna silla, etc. Y viene la ducha. Esa dificil resistir a darle lustre a mi nutria lampiña estando bajo agua caliente, enjabonado, con un derroche de endorfinas tremendo. Pero a veces lo logro. Lo de evitar la paja digo. Sabes qué gallega?: leer este post me dejo tranquilo porque ya no sufriré de la ilusión de vivir en pareja. No me gusta eso de el mal humor a la mañana y , esto es verdad, hablo mucho durmiendo .. y en otros idiomas!!!!! Las minas que durmieron conmigo dicen que es chino , otras ruso , alguna me dijo serbio. Que se yo . Cuidate bonita!!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s