Relato Onírico: La Cafetería

Nota mental: Si me monto un grupo de punk o una secta, llamarla Blood Sausage. Si es un grupo  Steampunk, Relato Onírico.

 

Esta historia está basada en un sueño erótico recurrente. Porque yo soy así, tengo sueños eróticos que me van acompañando a lo largo de mi vida. Este hará unos quince años que me acompaña. Es ya como un viejo conocido, que ha ido variando, no sé ya si mejorando, a lo largo de los años. Iba a narrarlo en plan historia en tercera persona pero igual me sale mejor haciéndolo en primera. A ver qué resulta.

 

Estoy en una cafetería. Sé exactamente qué cafetería es, y siempre me ha llamado la atención que sea esa porque creo que sólo he entrado una vez en mi vida. Es La Blanca Paloma, al lado de la antigua ubicación del oso y el madroño en Madrid.

No sé si son recuerdos o es como yo me la imagino; según entras por la puerta, a la izquierda está la barra, rollo bar de carretera de los 50; y a la derecha, una zona de mesas pegadas a las ventanas, como la de las cafeterías americanas, con los asientos de skay en un tono beige acorde con el resto de la decoración.

 

Yo estoy sentada en una de esas mesas. En el centro. Estoy esperando a una chica. Para conocernos. Quiere ser mi sumisa. Y yo quiero comprobar si sirve.

La veo entrar. Viene con una amiga que se queda en la barra, observando. Me gusta ese detalle previsor. Nunca sabes con quién te vas a encontrar, y eso es signo de que no es ninguna descerebrada.

Me gusta. Es menudita, manejable. Para nuestro encuentro h escogido una blusa, una falda corta y unas sandalias. Está muy guapa. Me encanta ver que aunque intenta mostrar seguridad, el temblor del bajo de su falda indica lo contrario. Ya me está poniendo cachonda y aún no nos hemos presentado.

 

Me busca con la mirada, así que voy en su busca con la mía y le sonrío. Da un pequeño respingo, se atusa la vestimenta y viene hacia mi. Intento no mostrarle lo excitada que estoy, pero al tenderle la mano no puedo evitar morderme el labio.

Mira hacia el suelo, turbada. Me encanta esa reacción, pero le pido que me mire. Le ofrezco sentarse frente a mi. Coloca las manos sobre su regazo, como una niña buena. No sé si está interpretando un papel o es así de cohibida, pero ya me está excitando muchísimo.

Le pregunto si bebe alcohol. Contesta que sí. Pedimos dos cervezas. Intento relajarle con una conversación banal, pero sigue muy tensa. Peor para ella.

Llegan las cervezas. Propongo brindar por nuestra nueva relación. Sus ojos se iluminan. Ambas le damos un trago a la cerveza. Está más tranquila. De momento.

 

  • Quítate el sujetador, querida.

 

Me mira asombrada, pero sus pezones me indican que la sorpresa le ha gustado. Hace ademán de levantarse al baño, pero la freno. Aquí mismo, cariño. No hace falta irte más lejos.

Obedece sin dilación. Puedo distinguir sus pezones rosados a través de la blusa. Tengo ganas de morderlos. Deja el sujetador a su lado en el asiento, y le pido que me lo de. Bebo.

Voy atener a esta princesa a mi disposición de 9 a 15h. todos los días. Tengo ganas de que llegue el lunes y poder jugar con ella sin observadores. Tengo ganas de atarla, besarla y morderla por todo el cuerpo. Quiero educarla. Por la tarde lo harán en la universidad, pero por la mañana seré yo su maestra. Quiero verla sudar y gritar de placer, suplicar y pedir más. Quiero que nos divirtamos.

Pero voy a empezar yo a hacerlo.

 

  • derrámate la cerveza por la blusa.

 

Me mira muy sorprendida, pero se lo he dicho tan seria que no se atreve ni a titubear. Hace como que bebe y se le cae, mientras yo trago saliva. La blusa está completamente pegada a su piel y los pezones que antes se entreveían, ahora no dejan duda a la imaginación.

Aparte de divertirme, esto es una prueba de fuego. Depende de su reacción.

Se pone de pie, muy recta, y sin despegarse la blusa del cuerpo, se dirige al baño. Un bonito espectáculo para las personas allí congregadas; bueno, para casi todas, pues su amiga la mira con una mezcla de asombro y horror. Tengo tantas ganas de correrme ya que estoy por seguirla al baño y arrodillarla entre mis piernas. Relax. Ya vuelve. La blusa está algo más seca gracias al secador de manos, supongo, pero para compensar se ha desabrochado dos botones. Veo como su amiga le echa una mirada de reproche y ella agacha la cabeza. Se sienta.

 

  • ¿Tu amiga sabe porqué estás aquí?

 

Dios mío, me va a estallar el cerebro de la de maldades que estoy maquinando para ponerla a prueba. Pero me gusta tanto que no quiero putearla tan pronto. Bueno, un poquito. Voy a probarla otra vez. Todos los juguetes nuevos hay que testearlos bien.

Está más relajada. Confiada. Se le nota. Ella también está disfrutando. Le pido que me de sus bragas. Sin vacilar ni un segundo, eleva sus caderas en el asiento y se las baja. Se las quita y las deja encima de la mesa. Me muerdo el labio. Pido dos cervezas más, con las bragas sobre la mesa, y meto mi mano en las mías porque ya no puedo más. Esta perra me está calentando demasiado con su candidez de zorra. Quiero ponerle un collar ya y sacarla a pasear.

 

Bien, querida, ahora vas a explicarle a tu amiga el porqué estás aquí. Cuéntale cómo nos conocimos. Cuéntale que discutimos por un golpe con el coche. Explícale lo bebida que ibas, y las ganas de discutir que tenías. Dile cómo te arrastré de la muñeca hasta el banco del parque, te puse sobre mis rodillas y te azoté mientras chillabas. Hasta que dejaste de hacerlo. Cuéntale cómo tu misma te bajaste las bragas para sentir cada azote mejor, y cómo tus quejas se convirtieron en súplicas. Cuéntale com mis dedos acariciaban tu clítoris con cada sacudida, hasta que estas acabaron en orgasmo. Dile porqué me llamaste al día siguiente con la excusa de pedirme perdón por tu comportamiento, y cómo hemos llegado hasta hoy. Cuéntale que has decidido ser mi perra sumisa.

—-

 

Esta es la base de sueño. Como lleva tantos años acompañándome, pues ha tenido un montón de variaciones. Me ha acompañado en lo onírico y en lo fuera de. Que como temática para paja dedicada (de las que tienes un rato largo para imaginar) también ha hecho sus pinitos, y tiene variaciones tales como que la amiga se sienta con nosotras en la mesa y la muchacha le cuenta la historia mientras se masturba; o el primer día de 9 a 15h; o entrenamientos a largo plazo, o directamente nos lo montamos en los baños de la cafetería si ya voy muy salida.

Aunque reconozco que hay veces que me atrapo tanto en mi historia que me quedo dormida antes de masturbarme y ya engancho el sueño con la historia , y algunas me han quedado muy chulas. Algunas son demasiado pervertidas incluso para mi, pero oye, son mis pajas y mi cabeza.

Es que soy mujer, lo visual me gusta para un ratito. El otro día leí en no se dónde que tu nivel de perversión en cuanto al porno se mide en número de tags que escribes para hacer una sola búsqueda. Y yo ya voy por cuatro. Así que he vuelto a darle a la imaginación como decía la Bruja Avería que es mucho más sano.

 

Empiezo temporada de exámenes y de presentar trabajos por lo que dependiendo de lo loca que me vuelva, igual me vuelvo a callar una temporada, no me lo tengáis en cuenta, que soy muy aplicada y hago los deberes con una minifalda escocesa.

One thought on “Relato Onírico: La Cafetería

  1. ¡Ains…! Ésta es la Chatarrera que más moooorrrrrbo me da… Que conste que me gustan todas, pero esta faceta es la que me hace empinar, con su punto de complicidad, improvisación, reacciones, ternura, delicadeza y firmeza…

    Siga así, señora. Aquí el menda tiene cuatro o cinco sueños-base; cuando apaga la luz de la mesilla, echa un vistazo al índice y elige el que más le gusta en ese momento: uno de sadomasoquismo brutal con mujeres-pantera (tipo Natacha Kinski en “El beso de la mujer pantera”), otro de un hombretón que desvirga a una muchacha recién obtenidos los 18 pero que después del intenso encuentro, en una escena casual de conversación, revela que ella es de naturaleza dominante y él se turba muchísimo al “cristalizar” su naturaleza sumisa ante ella; otro de un super-hombre que usa sus dones infalibles y de forma tajante e implacable contra los corruptos y los asesinos que medran en todo el mundo (un cruce entre Superman, Punisher – o Castigador- y el profesor Xavier de los X-Men), otro tipo señor de los anillos-historia interminable con un par de emperatrices-magas todopoderosas que se odian entre sí, ambas contra un ejército liderado por un dragón, y en medio está el protagonista… y están rulando en su cabeza hasta que concilia el sueño…

    (jó, no me esperaba alargarme tanto, pero ha sido escribir la segunda frase del segundo párrafo y ya embalarme… he tenido que recortar muchas cosas…)

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