Making of de Viaje Planeado

Toca mes chungo.

 

Mes chungo en el sentido de salidez extrema. De ánimos, de repente, estoy súper animada, que también era ya hora.

Bueno, realmente ahora no estoy animada, estoy sobreexcitada.

Por cierto, sigo sin acordarme de la movida aquella de la que no me acordaba, qué tortura. Con el post tan diver a la par que sensual me iba a quedar. En fin.

 

Mirad que no soy yo de alabarme a mi misma nada y menos porque no pienso mucho lo que escribo y rara vez lo releo (así suelen ser de inconexos mis post), pero el “Viaje Planeado” se convierte en mi segundo relato escrito por mi favorito, el otro es “Historia de una escalera” que casualmente, proviene de la misma fuente de inspiración.

Las pajas.

Y es que de una frase que oiga en el día, me puedo montar una historia que se convierte en temática pajeril, y si me gusta, la voy desarrollando durante meses, o años incluso, hasta que la convierto en relato. Y entonces, me despido de ella. Ya no puedo volver a fantasear con ese tema a la hora de masturbarme porque ya le he puesto un fin.

Que no sé si le pasa a todo el mundo porque como siempre, no es un tema de conversación que salga a la hora del café, yo lo cuento y si alguien se siente identificado, o todos, pues guay. Y si no pues también.

 

La Historia de una escalera nació por un ascensor. Por un edificio que hay en la calle José Abascal que tiene uno de estos de madera del mismo año que el edificio, no era ni de los de la verja de hierro, sin ninguna medida de seguridad, puertas que se abren solas, el techo de una altura de 1,80 como máximo, la sensación de claustrofobia, el quinto piso… y me dio para ese texto. Después de muchos, muchos muchos meses de fantasía y dedos mojados.

 

Viaje Planeado nació de una conversación. También hace unos años. Estaba de vacile con un amigo hablando de que alguien nos pagara un viaje al Caribe, aunque fuera en la misma habitación y le pregunté: ¿Te atreverías a dormir conmigo en la misma cama? Y como no obtuve respuesta fui maquinando durante este tiempo, paja tras paja, recreándome en detalles , sin ponerle un final nunca, porque no me daba tiempo, vamos, me corría antes, hasta que un día hace poco se me ocurrió el final del relato y ya supe que, debía escribirlo, y despedirme para siempre de este recurso para excitarme. Realmente no lo necesito para excitarme, si no para acabar con. Eso.

 

En cierto modo quería escribirlo y no, a la vez. Sí porque al ponerle un final sé que iba a acabar descartándolo como fantasía masturbatoria, y se merecía un homenaje por todos los buenos ratos que me había hecho pasar. No porque eso, al escribirlo, me despedía de él para siempre. Oye, en serio, que estoy escribiendo esto con pena ahora que me he dado cuenta de que no voy a volver a intentar no despertarle.

 

Total, que yo el lunes iba salida no, salidísima. Y vi que era el mejor momento para escribirlo. Que me despedí a lo grande, pues también, porque me hice 6 señoras pajas mientras lo escribía. 3 con vibrador y 3 sin él. Uff. Fue bestial. Qué lunes más salvaje. Así que creo que le tendré cariño siempre al relato.

 

Está bien porque ahora por deformación profesional voy a hacer panegíricos a mis fantasías convertidas en relato por lo que estoy viendo.

 

Tengo otra de la que me debo ir ya despidiendo también, que acabará en relato, esa tiene menos tiempo de cocción pero es que tampoco da para mucho más. En este caso tienen la culpa la puerta de los camerinos de una sala de conciertos. Próximamente en vuestras pantallas.

 

En fin, que como no me para el cerebro, pues el mismo lunes a la hora de comer se me ocurrió una cosa maravillosa que quiero escribir y llevo 72 horas que no paro con el tema. Va a ser muy cochino. Lleno de cochinadas. Más de las habituales. Así que es probable que aproveche el mes y me de para todo. Para escribir cosas aquí y para iniciar mi reto literario. Estoy muy ilusionada. No va a ser rapidico (no estará antes de un año) pero que me mola tanto la idea que salto de la ilusión. Y hace tiempo que no lo hacía. Y me encanta esta sensación. Estoy hasta más amable y todo.

 

Ahora no sé como acabar este post. Porque os contaría otra cosa de la que me he acordado, pero lo dejaré para otro momento de sobreexcitación. Mañana mismo, vamos.

4 thoughts on “Making of de Viaje Planeado

  1. Lo que me maravilla de vos es que hablás (o escribís, bah) con total soltura de un tema que las mujeres ocultan, o no ensayan, o no conocen.. que es la paja. Los varones empezamos esa practica maravillosa mas o menos desde los 10 a 12 años, considerado un vicio mas difícil que dejar que la cocaina. No sé los pibes de hoy en día. Yo viví ese “despertar” a los 11 años (año 65) cuando un día de pronto salió algo blanco de mi pene. Susto primero, después recordé cosas escuchadas en la escuela y me tranquilicé. Era la paja. 50 años después (hoy) sigo disfrutándola como el primer día y lo considero un acto de amor con uno mismo.

  2. Mi hijo de 11 hace años que se frota y se disfruta (desde quw se descubrió el goce de frotarse con 2 o 3 años). El día que eyacule se va a flipar…

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