La Sommelier de Vibradores (parte III): 15 de Febrero

Yo: ¿Haces algo el día de San Valentín?

Tú: Estar con mi mujer y mis hijos.

Yo: Quiero decir: ¿haces algo interesante el día de San Valentín?

Tú: Qué hija de puta eres. Cenar con mi mujer, supongo.

Yo: ¿Sales de trabajar a las cinco, no? Puedo pasar a buscarte y a las nueve estás en casa.

Tú: ¿Pero para qué coño me quieres? Porque está claro que tú quieres algo.

Yo: Chico listo. Necesito que me ayudes a probar un juguetito.

Tú: ¿Tú o yo? Joder, no sé porqué pregunto esto, no quiero saber la respuesta.

Yo: Los dos. Venga, dime que sí y te cuento más.

Tú: Espera. ¿Quién va a usar el juguete?

Yo: Tú. Los dos. Si lo que preguntas es quién se va a meter algo por algún orificio, la respuesta es yo.

Tú: Pero… y ¿cómo voy a participar yo? ¿Tengo que ayudarte a…metértelo?

Yo: No, no voy a probar un extintor. Por mi puedes ayudarme a meterlo, pero te recuerdo que estás casado. Y no querrás llegar a la cena con los dedos oliendo a pescado.

Tú: Eres muy animal, tía.

Yo: Lo sé. Pero me quieres. Bueno, qué, ¿me ayudas?

Tú: Uff supongo que me voy a arrepentir de lo que voy a decir, pero sí, venga. Cuéntame más.

Yo: Yupi, yupi.

Tú: Pasas del modo destroyer al modo teletubbie demasiado rápido para mi a veces. ¿Yupi? Habla.

Yo: Es fácil: Se trata de una bala vibradora que lleva un mando a distancia, yo me meto la bala y te doy a ti el mando. Ya la he probado yo sola, y es magnífica, pero quiero conocer el factor sorpresa; yo sabía cuando le daba al mando y cambiaba el ritmo. Quiero que seas tú el que juegue con el mando a distancia.

Tú: Ahá. No sé si lo he entendido.

Yo: Va mascadito, cielo: yo me meto un artefacto que vibra en el coño, y tú, llevas el mando a distancia que hace que vibre o no, cambie de ritmo o no, se pare o no, y haga que me corra o no. Sí, tu misión es provocarme un orgasmo, sin tocarme, con un aparato tan complicado como el mando de tu coche.

Tú: No sé porqué me llamas a la oficina para empalmarme. ¿Y por qué yo, bonita? ¿Por qué me has elegido a mi?

Yo: Por maldad, por pura maldad. Porque quiero verte sufrir, porque quiero ponerte la tranca hasta los dientes cuando empiece a tener orgasmos delante de ti, porque quiero que sean tus ojos los que se claven en mi camiseta cuando los pezones se me endurezcan, porque prefiero gemirte a ti al oído que pares o que vayas más rápido, porque quiero que seas tú el que sepa que tengo las bragas empapadas, porque quiero mirarte a ti a los ojos cuando me corra y no a otro, y porque sé que luego me podré despedir de ti con un cándido beso en la mejilla. Venga, ahora aclárate la garganta y contesta: ¿me ayudas?

Tú: Qué enferma hija de puta eres. ¿Y por qué tiene que ser el día de San Valentín expresamente?

Yo: Porque quedan pocos días y antes no puedo. Y el día 15 tengo que entregar el informe. Contando con que a las nueve te dejaré en casa, llegaré a la mía, me haré unas cuantas pajas rememorando lo ocurrido y lo que hubiera podido ser, me doy una ducha, me siento y escribo, espero entregar a tiempo.

Tú: Hay veces que me das demasiados datos.

Yo: Lo sé. Pero tu vida sería más aburrida sin mi. Bueno, qué, ¿me haces el favor? Si no tendré que pedírselo a otra persona, y me da mucha vaguería tener que explicarle que luego no vamos a follar, y que esto no significa nada y no son mas que cosas de trabajo. Además, ya sabes lo que estaré haciendo si no ese día por la tarde, e igual, solo igual, te cuesta concentrarte… jiji.

Tú: Si fueras mas zorra, se podrían hacer abrigos contigo, guapa.

Yo: Eso es un sí, ¿no?

Tú: Sí, pesada, sí.  Y búscate un trabajo de oficina, por favor.

 

 

Tú: La madre que te parió, tía. ¿Estás descansadita?

Yo: Sí, bastante. ¿Tú?

Tú: Sí…no. No sé. Sé que quiero matarte un poco. Vaya tarde me diste.

Yo: Siento que sufrieras tanto. Pero en el fondo recuerda que la culpa fue tuya. Tu tenías el mando, nunca mejor dicho. Podías no haber hecho nada.

Tú: Sí, ya, y aguantarte después el enfurruñamiento. Por la mañana estuve tentado en no ir a trabajar pero vaya, me pudo el morbo.

Yo: Ya, por eso te elegí a ti. Si fueras un gato… jajaja.

Tú: Al principio pensé en no usarlo en ningún momento. Pero fue al meterlo en el pantalón, se accionó solo, y diste un saltito. Y eso me hizo mucha gracia. Eso y los ojos de mala y perversa que pusiste. Me dio mucho morbo, no lo voy a negar. Así que bueno, ya que estábamos… le di al play. Era divertido ir dos pasos por detrás de ti y como de repente dabas un saltito. Cuando te paraste a mirar el escaparate de la zapatería, aproveché para meterme el mando en el bolsillo del abrigo y tenerlo más a mano. Y sin querer le subí la intensidad. Cuando te vi sujetarte al cristal del escaparate y mirarme con ojos de cordero degollado que no supe interpretar si como un “más” o como un “para”, empecé a ponerme realmente cachondo.

Yo: Y yo querido y yo, que desde el principio te vi reticente y pensé que me mandabas a tomar por culo cuando me viste en la puerta del curro, pero el momento escaparate hasta me sorprendió. Ahí casi me corro.

Tú: Qué explicita eres. ¿Y cuándo lo hiciste? Si se puede saber, claro.

Yo: Lo sabes de sobra.

Tú: Bueno, sí. Vale, reconozco que cuando fuimos a tomar la cerveza y te ofrecí que te sentaras en el taburete, sabía de sobra qué estaba haciendo.

Yo: Lo sé, por eso me senté. Me gusta jugar, y si es duro, mejor.

Tú: Eres una zorra de definición, guapa. Desde el cariño, ya sabes.

Yo: Sí, y tú otra. Si no de qué accionabas el mando cada vez que iba a beber, no sé cómo no me tiré la caña encima varias veces.

Tú: Ya, pero igual te podías haber ahorrado clavarme las uñas en la pierna mientras te corrías, que no soy de piedra.

Yo: Pero le hubiese quitado intensidad al orgasmo. Y probablemente me hubiese caído del taburete. Esperaste, porque ya son muchas cañas juntos y conoces mis movimientos y mis caras, a que notase que ya se me había dormido el coño, no sé porqué te lo conté en su día. Y como un vil traidor, le diste al botón, y el azar hizo que en ese momento se pusiera en marcha uno de los movimientos más molones que tiene el aparatito. Pero la intensidad si la controlabas, y le diste, con saña, te lo vi en los ojos, hasta que el hormigueo se apoderó de mis labios, mi clítoris y a la vez internamente y qué quieres que te diga, no grité porque estábamos en un lugar público. Así que da gracias a que solo te clavara las uñas.

Tú: Ajá. Gracias. No te jode. Ahora me va a costar volver a quedar contigo para tomar una caña.

Yo: Bueno, entonces no podemos quedar para ir a tomar cañas, ni a comprar ropa, ni despedirnos en el metro.

Tú: Hija mía. Menos mal que no hicimos más cosas.

Yo: Bueno, lo de ir a probarme ropa no estaba pensado, la verdad. Pero después del orgasmo en el bar, tenía las bragas tan empapadas que necesitaba quitármelas.

Tú: ¿Estuviste sin bragas?

Yo: Sí, el resto de la tarde.

Tú: Pues se te tuvo que quedar el coño helado cuando nos sentamos en el banco del parque a fumar un cigarro.

Yo: Pero lo necesitaba. Fuiste muy malo en la tienda, yo en el probador disimulando con unos pantalones y tú venga a tocar todos los botones.

Tú: Creí que a esa distancia no funcionaba, jajaja.

Yo: Pues sí. Y muy bien. Tanto que tuve que desnudarme entera, sacarme la bala y jugar con ella sobre mi clítoris con el r-ritmo que tú inconscientemente le dabas, hasta que me corrí. Por eso tardé un poco más.

Tú: En serio, no me cuentes estas cosas, estoy en la oficina. Y yo pensando que eras una pesada. Y tú ahí teniendo orgasmos sin mi.

Yo: No pronuncies frases de las que luego te puedas arrepentir… Haré que no he oído nada porque intuyo que te estoy poniendo cachondo. Yo también lo estoy, con la diferencia de que yo puedo tocarme. No, no me voy a buscar un trabajo de oficina.

Tú: Al final te voy a colgar el teléfono, perra.

Yo: Entonces te vas a perder mi orgasmo… y esta vez si gemiré porque quiero, no porque se me escapa.

Tú: Ahí tenía las mismas ganas de matarte que de follarte.

Yo: Ahora el que pierde las formas eres tú.

Tú: Es que te lo ganas.

Yo: Perdona, pero yo no encendí el cacharro cuando bajábamos las escaleras del metro. Ni pensé que le darías en un vagón tan atiborrado de gente. Eres un puto morboso.

Tú: Sí, ríete. Pero tú no estabas a punto de tener un orgasmo rodeado de gente desconocida. Me iba a correr en la cara de un tipo, por eso me volví hacia ti. Y como noté que esta vez venía desde mitad de la espalda me agarré a las trabillas de tus pantalones para no caerme. Sí, noté la erección, no soy idiota. Y ganas me dieron de frotarme, no te creas. Pero soy una dama. Así que por eso hundí la cabeza en tu pecho y gemí. Y le volviste a dar, y me faltaba el aliento, y creo que te dije muy bajito “para” al oído, justo antes de tener otro orgasmo que acabé susurrándote.

Yo: Menos mal que me bajé en la siguiente parada.

Tú: Sí.… esto… Bueno, ¿y te ha dado para escribir mucho?

Yo: Cuando llegué a mi casa me quité los pantalones lo primero, que estaban empapados.

Tú: Puedes ahorrarte datos, sigo en la oficina, te recuerdo.

Yo: Pues me quité los pantalones, y me tumbé en la cama. En la mesilla tenía un par de juguetes aún por porbar, así que aproveché también para darles un primer repaso. Me imaginé cada una de las situaciones con un final feliz: me epotrabas conta el escaparate, follábamos en los baños del bar, nos montábamos una orgía en los probadores y tu polla acababa entre mis piernas en el metro rodeados de gente. Luego me duché, escribí el artículo y me fui a la cama.

Tú: Me acabas de dar temática para las próximas cien pajas.

Yo: Lo sé. Feliz San Valentín. Y gracias por tu ayuda.

Tú: Cuando quieras.

Yo: ¿En serio?

Tú: No, Pero lo conseguirás.

Yo: Porque me quieres.

Tú: Será eso.

 

2 thoughts on “La Sommelier de Vibradores (parte III): 15 de Febrero

  1. Voy a ser directo: hay alguna manera de acceder a ese control a distancia desde aca en Buenos Aires? Ya se que ni Bluetooth, ni whatssup, etc …. Pero por Skype? por Facebook? te juro que me muero por reemplazar a ese manolete (que no sé porque carajo lo llamaste) que te niega y te bardea, cuando me tenés A MI!!! para hacerte tocar el cielo con las manos!! (ya se que es re grasa esa expresión pero bueh ….) Buscá la manera y lo armamos, si? PD: el fucking dia de San Valentin la pasé solo , viendo capitulos de Better Call Saul. Un beso, guapetona!!!

  2. jajaja un beso gordo Daniel¡ Yo no he celebrado San Valentin nunca. De hecho me gusta más el rollo que llevan los americanos, que no hace falta estar enamorado para regalar, vale también a la gente a la que quieres. Besos gordos, porteño!

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