En blanco

Dos meses desde que escribí el último post. Ya me vale. Lo súpersiento, jo, es que ando con la inspiración lejos de mi y soy incapaz de escribir nada. Bueno sí, pero nada que tenga que ver con el tema que aquí nos ocupa.

Tampoco es que lleve un par de meses geniales, porque como podréis imaginar, después de follarme a mi señor marido febril, acabé por coger yo también la gripe A. Y de ahí saltamos a que marido tuvo un accidente de moto (nada grave, pero acabó con escayola) y estuve otras tres semanas de locura.

A eso le añadimos el proyecto que me trae loca desde Enero, que de momento va hasta bien porque nos hicieron una entrevista en la radio y todo (bueno, entrevista, fuimos a una especie de tertulia loca, pero nos lo pasamos bien) y este lunes empiezo las prácticas en el tanatorio por fin.

Además, esta semana ha sido mi cumpleaños. Cambio de década, así que desde ahora me declaro “fortyfucker” que mola más que cuarentona de toda la vida.

Pero lo que es el cerebro para relatos cochinos, lo tengo completamente seco. No hay nada que me inspire. Como estoy todo el día con el tema cementerios y muertos (por cierto… voy a acabar haciendo publicidad al final del post por si me podéis hacer un favor a cambio de todos estos años de erecciones y pajas) intenté relacionarlo y escribir un relato relacionado, pero me es imposible mezclar ahora mismo pasión y trabajo. Igual he madurado de repente y la he jodido. No voy a poder volver a escribir relatos eróticos. Me siento como Meryl Streep en “She Devil” (“Vida y Amores de una diablesa” para los españoles)

También creo que la culpa es mía. Decidí deshacerme de mi musa inspiradora después de un par de años abusando de ella, y me despedí. Y lo que son las cosas, aunque duró un par de semanas más su ronroneo en mi cabeza, una mañana, de repente, había desaparecido. Ya no estaba ahí. Reconozco que la eché de menos e intenté volver a evocarla aunque fuera solo para abusar de ella un ratito y volver a dejarla irse, como un polvo de despedida, pero no fue posible. Se había ido para siempre. Se me había acabado el Azul.

(“Azul” es una novela de Christopher Moore que os recomiendo mucho si os gusta reíros y os gusta el arte aunque sea un poquito)

Y entonces ahora me provoca ansiedad no poder escribir guarradas. Chorradas y cosas serias las escribo a diario, por suerte el bloqueo sólo existe en esta facción, pero jo, es que también es la que más me divierte. Y me relajaba. Igual es que estoy estresada.

En fin, que espero volver algún día con algo más jugoso.

 

 

 

2 thoughts on “En blanco

  1. No no y no. No quiero que abandones tu estilo guarro y zarpado. Pero ya que estas, colecta todos tus posts. Yo sé lo que te digo. Un besote, bonita!

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