Porno

 

Hoy ha sido un día de esos que te hace pensar y trae recuerdos, y como esto es un blog personal y eso, pues vengo a escribir las sensaciones y recuerdos que me ha provocado. (Esto lo escribí el lunes, ando liada y no me dio tiempo a acabar el post)

 

Antes de nada, aunque por el título ya lo habréis imaginado, (aunque igual me pongo intensita porque me están haciendo leer a Dostoyevski porque yo me dejo liar para todo de una manera que no es ni medio normal) no voy a escribir de mis sentimientos abrazada a un oso de peluche…entre otras cosas porque o abrazo o escribo, mirando de manera bucólica por la ventana viendo llover. No. Llover ha llovido, pero voy a hablar de porno.

 

No hace falta recordar que soy aficionada al porno desde los 90, mi década favorita, además. Desde los 16, vamos, como todos, pero con la diferencia de que ya tengo … soy una milf y no sólo he tenido canal plus, si no que este año hace 20 que me conecté por primera vez a internet. Es decir, he visto muuuuuuucho porno y sigo viéndolo.

Hay gente que conozco por estos lares desde hace 20 años, sí. Y hay un nutrido grupo de personas, bueno, tíos, con los que hace este 2017 ya 15 años que estamos de correrías juntos, yendo y viniendo por internet, pero que no sé cómo acabamos encontrándonos siempre. Debe ser que emitimos olor a módem rancio que sólo nos detectamos entre nosotros.

Nos unió el porno, todo hay que decirlo. Y después un montón de gilipolleces más, pero ese fue nuestro nexo. Y me hace mucha gracia que siga siendo así. Que si ven una porno que mola, o algo noventero, vienen a contármelo como el que ha encontrado patatas en el súper muy baratas. Me encanta, vamos. Me gusta esa confianza creada de años en los que ya podemos estar casados, con hijos o divorciados y solteros, que nuestro tema es nuestro tema, y el que no lo entienda que arree.

Pero lo cojonudo es que luego me ha pasado con más gente, de “la vida real”, debo de inspirar a hablar del tema o algo. O transmitir comodidad. O que me apasiono con el tema.

Me estoy riendo sola porque hace tres años, en una de estas conversaciones apasionadas sobre el tema por mi parte, al final mi interlocutor me soltó un “¿¿¿Pero qué quieres, que la veamos juntos???” bastante asustado. Creo que aquel día me excedí, aunque no me hubiese importado. Quiero decir, que creo que puedo ver porno con alguien desde el punto de vista…artístico…sin tener que follármelo como si estuviera dentro de la peli. Digo creo porque nunca me ha pasado. Que he acabado follando siempre, vamos. Pero porque el acompañante se prestaba a. En un jardín, como en el que me estoy metiendo, también. Quiero decir que siempre he visto porno con alguien con quien ya había follado antes, por lo que no hacía falta mucho para perderse la trama. Vaya, ahora quiero ver porno con un desconocido. Sí, en el Campo del Moro fue, además.

 

Os voy a contar una anécdota: Hace unos tres años también, estuve trabajando para un idiota del culo que iba de vividor follador. Este a su vez tenía un socio que era algo más normal, que también follaba pero lo promulgaba menos. Un día en la oficina debimos hablar de porno o algo. El socio normal y marido tienen relación entre ellos, y hace poco viene mi señor esposo con diez películas porno y me dice: “Toma, me las ha dado X para ti”. Yo flipo y le pregunto el porqué. Resulta que se había muerto un amigo suyo de repente, y la mujer buscando papeles había encontrado el escondite del porno, había puesto el grito en el cielo y le había pedido que las sacara de casa. Él, cuya mujer hubiera puesto el mismo grito en el mismo sitio si le ve llegar con porno, decidió que la persona que mejor lo iba a disfrutar y valorar era yo. Así que recibí en herencia el porno de un difunto. Normalito, la mujer se puso tiquismiquis por nada. Una pena, porque podía haber sido un pervertido y dejarme un poco de porno de importación noventero.

 

Claro, ahora debería preguntarme si es porque doy seguridad y buen rollo, porque parezco un tío hablando o qué.

 

Os cuento otra. Antes de tener este blog, tenía otra especie de blog, bajo otro seudónimo. También es verdad que los que me conocían del anterior me han reconocido enseguida como Chatarrera porque al parecer tengo una peculiar manera de contar las cosas que hace que se me reconozca enseguida. De hecho ellos siguen llamándome por el nick con el que me conocieron (cosa que me encanta, por cierto).

Bueno, pues en ese otro blog mezclaba idas de olla con relatos eróticos. Y un día me entra un tío. Bueno, me entraban muchos, pero me aburría/se aburrían porque yo soy muy cañera y o me sigues el ritmo y entiendes mi humor o quieres cortarte las venas a los 3 días (agradezco el aguante a los que seguís ahí) pero con este me reía mucho porque teníamos el mismo humor, escribía guay, y al final acabamos quedando. Y follando porque soy así de simpática. Seguimos la amistad, y años después me confesó que hasta el último momento pensó que yo era un tío. Y habíamos hablado por teléfono y todo. Pero hasta el último, último, que pensó que se iba a encontrar un rabo debajo de la falda. Yo me descojonaba. Y le pregunté qué hubiese hecho si se encuentra lo que esperaba, y su respuesta me encantó: “pues chupártela”.

 

Pero vamos, que el otro día me preguntaron si el relato de Coulrofobia (el anterior a este post) era una true history. Lo que más me gustó es que conseguí despistar a alguien que creo que me conoce bien, jiji. (Sólo la primera frase es real. El resto es culpa del insomnio, que empiezo a contarme historias para dormirme, yo no cuento ovejas, yo me las follo, y de que mi cerebro está siempre hirviendo)

 

El método es el siguiente. Me acuesto. No tengo sueño. O me duermo y me despierto al poco tiempo. Vale, pues me hago una paja y me duermo. Empiezo a imaginar cosas que me pongan en ese momento. Como ya sabéis, puede ser cualquier elemento o ser. Sí, el 99% de mis relatos provienen de un inicio de paja. Voy dándole forma en la cabeza. Con la mano entre las piernas, claro. Me quedo sopa. No me he hecho la paja, pero me he dormido y tengo el inicio de una historia. Día siguiente. Insomnio. Paja. Historia. Nueva, o si al despertarme a la mañana siguiente, me sigue molando la película que me monté en la cabeza la noche anterior, le voy añadiendo detalles. Estos detalles puede tardar días, meses o años en rellenarse, dependiendo de lo que me ponga la historia. Tengo lo que se llamarían pajas recurrentes. Supongo que como todos, pero yo les saco más partido jajaja.

Venga, ya me dejo de incisos que vaya post más loco me está quedando. Debe ser el eclipse.

Todo esto viene porque el lunes me pasó una cosa, que igual es una pollada visto desde fuera, pero me hizo especial gracia: Dos personas, conocidas en diferentes momentos de mi vida, me hablaron de porno. Muy normales, como siempre, vamos, pero me hizo gracia que vinieran expresamente a comunicármelo.

Que yo no sé cómo habláis entre los tíos de porno, pero yo tengo unas conversaciones súper interesantes acerca del tema, y yo creo que nada soeces. A ver, no decimos pene y vulva, pero son muy constructivas. Ahora me he acordado de este verano desayunando en una terraza con, voy a admitirlo, uno de mis 3 interlocutores de porno favoritos, en la que estábamos tan metidos en ella que no nos dimos cuenta de que habíamos escandalizado a todas las personas de alrededor.

Además cada uno de estos tres pornoliebers está especializado/le gusta un tipo diferente (vintage-súpermegahardcoresomosigualdecochinos-parodias) y siempre me resulta interesante las cosas que me descubren.

 

Así que sí, voy a reconocer que me gusta ser esa amiga a la que buscas para hablar de porno.

 

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