Post inconexo sobre perversiones y lubricantes

Voy a unir dos post en uno porque igual no me dan ambos temas para uno solo. Aunque conociéndome, nada queda corto.

 

(El hoy del que hablo fue el lunes 15 de Mayo, que he tardado en publicar)

 

Este viernes es mi cumpleaños; mi abuela siempre me hacía calamares en su tinta para comer, mi comida favorita, y una vez fallecida seguí yo con la tradición. Bueno, la Thermomix, que los hace de puta madre. Como hoy era fiesta en Madrid y la semana que viene me voy de congreso tres días a Valencia (de ese viaje igual sale algún post nada relacionado con el tema de este blog… un vídeo que se publicará en otros medio, sí, ya os avisaré), pues he decidido hacer los calamares hoy.

He publicado una foto en mi Facebook personal que decía: “Cosas que me provocan orgasmos: 1- Sexo 2- (la foto de los calamares). A lo que un amigo ha contestado Idem (yo ya sabía que le gustan mucho) y la conversación se ha ido autodestruyendo desde el principio hasta crear el momento yo teniendo un orgasmo mientras él se come los calamares que previamente le he dado en un tupper. Yo me he creado una imagen algo perturbadora en mi cabeza, pero creo que rodada en blanco y negro no iba a quedar mal.

 

Bueno, pues gracias a esto he recordado a un de mis esclavos. Lo iba a contar en Facebook, pero creo que aquí es mejor sitio porque tengo que dar menos explicaciones. Ya me conocéis, y lo que os voy a contar os parecerá algo hasta normal viniendo de mi.

 

He ido conociendo tipos con muchas perversiones a cual más rarita; cosa que no juzgo, porque todas, todas, tenían su explicación. Y su lógica, claro. Así que como hada madrina con látigo en vez de con varita, a veces las cumplía, si se lo habían ganado. He hecho cosas muy raras y muy locas, pero luego ponían una carita de ilusión…jajaja.

 

Uno de mis cachorros favoritos, al que más cariño he tenido nunca, tenía una perversión/fetiche/nosécómollamarlo que era verme comer (entre mil más). Pero tenían que ser cosas que tuviesen ojos. Gracias a Dios no quería que me comiese una cabeza de cordero, sino animales pequeños como gambas, langostinos, almejas… marisco, vamos. Que está de puta madre, no lo voy a negar, me ponía ciega cada vez que nos veíamos (que solía ser una vez al mes).

Siempre me ha jodido mucho que me miren mientras como, pero este muchacho ponía unos ojitos de perversión y felicidad a la vez cuando lo hacía que oye, daba gusto cebarse así. Siempre llevaba pantalones de tela, y salía empalmado del sitio donde comiéramos todas las veces. Lo que pasaba luego os lo podéis imaginar: no le dejaba correrse hasta que a mi me diera la gana. Jiji.

 

Ahora lo del lubricante. ¿os acordáis que hace unos post os conté que había probado un lubricante que me produjo una sensación muy extraña y que no me molaba?

Pues mentí. Mentí como una perra. Lo probé otra vez, y otra y otra… hasta el punto que me he enganchado. Lo probé follando, pero a señor pene no le hacía ningún efecto especial, así que para qué usarlo en conjunto, lo reservo para las pajas.

Uff mola un montón. Es que es inevitable ponerte cachonda como una perra aunque no lo estés. Porque a ver, yo también me hago pajas por aburrimiento. O por estrés. O porque es día 17. He de reconocer que no veo películas de temática ninfómana porque me da miedo ver demasiados puntos en común.

Es que mola mazo. Lo compré por aburrimiento, para volver a hacer reviews de productos eróticos, por gusto, que nunca me han pagado nada, pero me divertía hacerlas. Aquí en el blog hay unas cuantas. Y oye, que junto a un par de vibradores a los que tengo mucho cariño y unos pantalones, está en el top five de cosas geniales que me he comprado.

Como soy de experimentar, pues además lo he probado en diferentes situaciones. Como poniéndome a prueba.

La primera fue un día que me aburría mucho mientras estaba planchando (porque me hago pajas pero soy muy hacendada), y me dije: “pues échatelo, sigue planchando y a ver cuanto aguantas sin tener unas ganas locas de hacerte una paja” y creo que fue camiseta y media lo que tardé en ponerme onfire. Bueno, vale, que yo me enciendo rapidito, pero en serio que el efecto es casi automático. Como es de esperar, solté la plancha.

 

El siguiente experimento fue un día de estos que me dan sanos y me voy a pasear por el campo. Que suena bucólico, pero es que hasta para ir a comprar el pan tengo que pasear por el campo, no es que vaya de urbanita hippie. Así que volví a decirme, porque yo tengo mazo de vida interior y me traigo unas conversaciones conmigo estupendas (de ahí que este blog lleve casi 9 años) “Pues oye, échate de eso y pruebas a ver cuanto aguantas, pero esta vez, no seas cerda que por aquí hay mucho ciclista y ahora llevan todos go pro, no te vayas a ver en xvideos en public masturbation”. Convencida de que iba a aguantar con las manos quietas, aunque notaba cierto corrillo de desacuerdo en una parte de mi cerebro, me fui a pasear.

Al minuto aquello empezó a ponerse en marcha, a la del Runtastic no le había dado tiempo a soltar su parrafada cuando ya estaba con ganas de darme la vuelta y hacer otra cosa antes de ejercer de Caperucita. No Chatarrera, sigue tu camino. Y seguí. ¿Y qué pasó? Pues que cuanto más andaba, más se calentaba, más fricción con el pantalón, benditas costuras del Decathlon,, eso se mojaba, por lo que volvía a activar el principio activo de lo que lleve eso, y volvía la sensación, y sin parar de andar, y la costura ya me iba a cortar la circulación, y oye, qué paseo más hermoso me di, orgásmico diría yo.

 

El siguiente experimento aún no lo he realizado porque me dio no se qué al final. Bueno, que me dio un pelín de cordura. El siguiente experimento llevaba los mismos ingredientes, pero en ciudad, con gente. A ver si se notaba algo, o aumentaba el morbo o yo que sé. La historia era que había quedado con una persona y volví a ccontarle a mi interior: “ostras pruébalo hoy”. Pero como ya os digo, debió de ser que era temprano y mi lado consecuente aún estaba despierto, y pensó que igual coger el coche, ponerme cachonda a los dos minutos, y tener que atravesar 13 badenes en ese estado, a lo mejor me hacía entrar en el top five de “mujeres atropellando ciclistas” (uhhhh los límites del humor) y a ver cómo le explico al juez luego que no iba ni bebida ni drogada, que lo que iba era cachonda. Con eso a la Grisso le da para 60 programas aprox.

Además, – continuó ese lado consecuente que tengo – has quedado con alguien que te va a notar en la cara que te pasa algo porque te la ha visto unas cuantas veces. Claro, que creo que nunca me ha visto echarle miradas lascivas, que lo he hecho.

Entonces ya me vi:

  • ¿Qué te pasa?
  • (En un tono muy bien ensayado para que no sea el tono “nada” que le ponemos las tías, sino el tono real)

 

Y como no se lo iba a creer porque es muy insistente:

 

  • Va, te pasa algo.
  • Que no, que no, que nada.

 

Y aquí ya me daría la risa. Y al final se lo acabaría contando. Y claro, eso me iba a suponer dos cosas:

a. Una empotrada en el baño del garito de estas de peli española mala con luces estroboscópicas y Mario Casas. Era un puto bar normal, pero el concepto.

b. Que me lo estuviese recordando el resto de mi vida a puyitas porque tiene la suficiente confianza para hacerlo.

c. La a nunca va a pasar.

 

 

Así que ante semejante panorama que me estaba planteando a mi misma, opté por no experimentar. Pero no descarto hacerlo en otra situación que no tenga que conducir. Que se me vea el hilillo de baba y los ojos ensangrentados me preocupa menos.

 

Pues nada, estas eran las chorradas que os quería contar. Tengo un relato a medias, pero me he quedado enganchada en una parte en la que no sé que hacer con unos personajes (o sea, sí, se me ocurren tantas cosas que aún no me he decidido por ninguna) pero pronto lo tendréis.

Sabía yo que corto no me quedaba.

2 thoughts on “Post inconexo sobre perversiones y lubricantes

  1. Y yo que me acabo de dar un homenaje de 45 minutos, que me he quedado la mar de a gusto, con los ojos brillantes y los labios subidos tres tonos y como si me acabaran de meter una inyección de lo que sea que se meten para tener morritos, solo me faltaba leer todo esto. Escribe más a menudo, anda, que se te echa de menos.

  2. Uy boluda!!! di de baja esta dirección de mail sin advertirme que estaba inscripto a tu log!!!! Disculpame galleguita mía!!!!! Ya mismo me pongo al día!! te amo!!!

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